COOPERATIVISMO Y ECONOMÍA SOCIAL Y SOLIDARIA Elementos para la construcción de un ámbito inclusivo de economía cooperativa
Los planteamientos que han profundizado
en las potencialidades estructuralmente transformadoras de este ámbito
inclusivo que denominamos economía social y solidaria, desarrollados
desde hace años en nuestro país de una forma significativa por Jordi Garcia y con aportaciones igualmente estimables de Daniel Jover o Ivan Miró, toman cuerpo dentro y fuera del sector.
La interrelación intelectual y la
práctica vivencial entre ellos y las personas de las cooperativas de que
forman parte las personas y las empresas y entidades miembros de la
Xarxa d’Economia Solidaria, las federaciones de cooperativas y los
movimientos sociales que contribuyen a impulsar, y con las aportaciones
determinantes de los trabajos de Enrique de Rio, Marcos Arruda, José Luis Coraggio, Patrick Viveret, Manfred Maxneef y Luis Razeto, entre otros, construyen un significativo corpus conceptual y estratégico.
La existencia de este corpus contribuye,
simultáneamente, a reforzar el sentido de fondo, las estrategias y el
establecimiento de prioridades de las experiencias socioempresariales de
la economía social y solidaria y que estas aparezcan como realidades
estimables, en sí mismas y como ámbito alter económico, a los ojos de
determinados sociólogos, economistas, activistas sociales y realidades
políticas autónomas y/o partidistas.
Las alusiones a la economía social y solidaria se corresponden a un
abanico transformador amplio: desde la refundación del capitalismo para
convertirlo en “capitalismo decente” hasta propuestas de transformación
socioeconómica sistémica de carácter postcapitalista, pasando por la
constatación y el elogio de experiencias individuales y colectivas que
hacen posible el “futuro ahora”. Veamos algunos ejemplos: La referencia explícita, como punto de cambio, para provocar la “gran mudanza” de la piel actual del capitalismo formulada por Salvador Giner en su último libro El futuro del capitalismo (Ediciones 62, 2011). Para hacer un giro ético, social y liberal propone “la instauración de una economía solidaria en que los empleados se impliquen en los designios de la empresa y en que se aplique una ‘infraestructura pública solidaria’”
En un artículo reciente, “Nueva década, mejor futuro?”, publicado al diario Ara (6/02/2011), Imma Tubella, rectora de la Universitat Oberta de Catalunya, nos dice: “… no se el fin del mundo, pero sí que es el fin de un mundo que hemos ido construyendo… desarrollo, medio ambiente, sostenibilidad, derecho a decidir, educación en valores, sean espirituales o cívicos son los grandes retos de nuestro mundo.
¿Cuáles son las alternativas, quién las tiene?
Más allá de la crisis económica, social y de ideas, hay vida, otra vida que miles de ciudadanos y ciudadanas jóvenes y no tan jóvenes viven cada día y que comporta otra manera de producir, consciente y respetuosa con el medio ambiente, y con la dignidad de las personas; otra manera de consumir basada en las necesidades y no en la acumulación organizada entorno a cooperativas o de intercambio de bienes y conocimiento; otro sistema monetario y otras finanzas éticas y solidarias preocupadas por la rentabilidad social sin olvidar la rentabilidad económica; una nueva concepción de la vivienda que incluye modelos cooperativos de uso y, por ejemplo, una nueva manera de entender la agricultura, sea rural o urbana; otro aprendizaje que comprende desde proyectos de crianza compartida o grupos de autoaprendizaje y universidades populares; otra manera de entender la comunicación utilizando las TIC, software libre y contenidos abiertos; otra manera de alimentarse, de entretenerse, de participar y en definitiva de entender y de interpretar el mundo”. La aparición del documental Més enllà de la crisi: homenatge a Catalunya, dirigido por Joana Conill y Manuel Castells y elaborado en el marco del IN3 (instituto de investigación de la Universitat Oberta de Catalunya) (www.homenatgeacatalunyaii.org).
Al artículo “Elogio de la metamorfosis”, del sociólogo francés Edgar Morin publicado al periódico El País (17/01/2010) despliega la noción de metamorfosis como concepto continente de radicalidad transformadora y afirma que se tiene que repensar todo. De hecho, afirma que ya se está recomenzando sin darnos cuenta, porque ya existe una efervescencia creativa, una multitud de iniciativas locales en el sentido de regeneración económica, política, cognitiva, educativa, ética o de reforma de vida.
Nos dice que nos tenemos que deshacer de las alternativas reductoras a que nos obliga el mundo del conocimiento y el pensamiento hegemónico, y habla de potenciar la economía plural y por lo tanto la economía social y solidaria.
Las alusiones recurrentes en charlas, artículos y publicaciones d’Arcadi Oliveres: Cooperativisme i banca ètica. Passos cap a una economia alternativa (www.elfuturescooperatiu.coop), Aturem la crisi (Angle editorial, 2010), Singulars (TV3, 3-04-2011), La globalització econòmica i el paper de les cooperatives (#acampadabcn 21-05-2011); Joan Subirats: “Contra el pesimismo social” (El País 08-02-2007), “…y la economia social” (El País 12-03-2010), “El debat de model econòmic i ciutat” (Público, 12-05-2011); o de Manuel Castells: Entrevista a Vilaweb 10-06-2009 (www.youtube.com), “Otra vida es posible” (La Vanguardia, 02-04-2011).
La reivindicación de una economía al servicio de las personas y de la economía solidaria a las plazas ocupadas por el Movimiento 15 M de personas indignadas y a los programas de algunas candidaturas a las recientes elecciones municipales.
Todo ello, la realidad de las experiencias existentes, el corpus conceptual y estratégico sedimentado y la consideración de las expectativas generadas, plantean un conjunto de retos a la economía social y solidaria, y de forma prioritaria al cooperativismo, en cuanto a la construcción de un ámbito económico transformador en un sentido amplio, socialmente reconocido y visible en un contexto de economía plural.
Hace falta un ámbito económico transformador
Considerando el origen y las causas de
constitución de empresas y entidades de economía social y solidaria y
las características de la crisis, se hace evidente que hay que
plantearse la actividad económica desde perspectivas diferentes de las
hegemónicas (neoliberal, social-liberal...) y, en consecuencia,
considerar la necesidad de un ámbito económico transformador.
En Cataluña, y al conjunto del Estado
español, la economía social y solidaria aparece como fruto del
desarrollo y la acumulación de proyectos surgidos en oleadas diferentes
(Jordi Garcia). La primera de estas oleadas arranca con la crisis
económica de los años 70 del siglo pasado, que provoca el nacimiento de
un cooperativismo básicamente industrial, a menudo derivado de procesos
de reconversión de empresas convencionales en crisis para hacerlas
viables.
La segunda se despliega entre mediados
de los años 80 y comienzo de los 90 en forma de nuevas familias dentro
del sector (sociedades laborales, asociaciones y fundaciones dedicadas a
gestionar servicios sociales, empresas de inserción...) y de
cooperativas, dichos de iniciativa social, vinculadas, igualmente, a la
gestión de servicios sociales.
La última, de mediados de años 90 hasta
ahora, se caracteriza por la proliferación de sociedades laborales y
asociaciones, así como por el surgimiento de iniciativas económicas
vinculadas a los movimientos sociales transformadores (altermundialista,
ecologista, okupa...) que impulsan grupos de compra y cooperativas de
consumo agroecologico, tiendas de comercio justo, instrumentos de banca
ética o medios de comunicación alternativos.
Las empresas y entidades de la economía
social y solidaria se han constituido, y se constituyen, para resolver
en positivo (o intentarlo) dificultades asociadas al empleo, a
colectivos con riesgo de exclusión y/o para adecuar a la actividad
económica percepciones y opciones de vida diferentes de las
convencionales. Nacen a la sombra de las necesidades no resueltas por
las concepciones y la dinámica económica convencional.
Convendremos, pues, que no tiene sentido
reproducir la misma escala de valores, el mismo paradigma económico que
es en su origen de las dificultades que se intentan resolver, sino que
hay que recuperar una percepción cooperativa de la economía donde se
priorice la visión a largo plazo (acciones no especulativas), donde se
consideren los costes y los beneficios de toda la comunidad
(responsabilidad social y ecológica), que se centre en el valor de uso
concreto antes de que en un valor de cambio abstracto (utilidad real de
los productos y servicios), que fije la persona como referente y que
instaure la democracia en su seno.
Tenemos que seguir trabajando para
construir un nuevo paradigma transformador: la sostenibilidad
individual, social y ecológica, a pesar de unas herramientas económicas
definidas a la época de la revolución científica newtoniana que se usan
en la época de la revolución científica cuántica.
La crisis descubre y amplifica los
desequilibrios económicos y sus efectos sociales y ecológicos. No se
trata de una crisis cíclica del mercado. La crisis se manifiesta de
forma simultánea en los ámbitos financiero, energético, ecológico,
social, de los valores…
Para seguir como hasta ahora, la crisis
financiera necesitaría un crecimiento ilimitado de la producción y del
consumo para seguir creando dinero como crédito, pero esto no es posible
porque abocaría al colapso energético (peak oil) y a la
insostenibilidad ecológica (cambio climático...).
Por lo tanto, estamos ante una
inevitable crisis sistèmica, de una crisis de civilización que solamente
se empezará a resolver cuando se avance simultáneamente en la
construcción de (Luis Razeto):
1. Una gran reforma intelectual y moral
que fundamente un nuevo estilo de vida, una nueva economía y una nueva
cultura orientados hacia la construcción de una civilización más justa y
solidaria
2. De un nuevo sistema monetario y
financiero que no requiera de un elevado crecimiento de la producción y
el consumo para sostenerse y que el dinero deje de crearse como crédito y
que recupere la credibilidad y sus funciones (unidad de medida,
instrumento de cambio, reserva de valor, coordinar en el tiempo las
decisiones de los diferentes agentes económicos, articulación de ahorro y
crédito).
3. De una nueva matriz energética, ambientalmente sostenible.
4. La construcción de un nuevo orden
institucional, jurídico y político que dé estabilidad y garantice la
permanencia de las tres condiciones anteriores.
La crisis hace imprescindible seguir experimentando nuevas formas de entender la empresa y la economía.
La economía social y solidaria puede
aportar una visión dinámica y transformadora, además de una vertiente
educativa y sociopolítico tal como lo fueron en sus inicios el
movimiento asociativo, mutualista y cooperativo.
Un ámbito inclusivo y diverso
La economía social y solidaria es un
ámbito diverso, está configurada por un conjunto de actividades
socioeconómicas que, por sus lógicas de acción, las racionalidades que
pone en juego y los agentes sociales que moviliza, pone de manifiesto
con toda rotundidad la influencia del movimiento cooperativo (sus
valores, sus prácticas, sus organizaciones) y a la vez hace evidente la
existencia de economía cooperativa más allá del cooperativismo estricto.
Independientemente de las fórmulas
jurídicas (cooperativas, sociedades laborales, asociaciones,
fundaciones, mutualidades, redes de intercambio...), la economía social y
solidaria comparte elementos comunes, que remarcan su carácter
transformador (Julio Alguacil):
1. Gestión democrática y participativa
Más allá del modelo organizativo
jerárquico donde unas cuantas personas o clases dirigentes controlan,
gestionan y deciden sobre los recursos, el patrimonio, la información y
el futuro de la mayoría, la economía social y solidaria supone una
concepción democrática de las relaciones productivas.
En muchos casos, el sujeto
–autogestionario– participa y se integra en los procesos de trabajo
liberándose de este modo de su dependencia respecto al capital, creando y
potenciando el factor cooperación (Luis Razeto) como elemento básico
para la viabilidad del proyecto socioeconómico.
2. Orientación a las necesidades humanas
Está al servicio de las personas. Mira
de recuperar la función originaria de la economía poniéndola al servicio
de las personas para gestionar los recursos equitativamente y
explotarlos de manera sostenible. Busca un modelo de producción que
convierta el trabajo en un espacio de satisfacción de las necesidades
humanas.
Apuesta por un modelo de desarrollo
endógeno, descentralizado, donde pueden caber las actividades económicas
no monetaritzades. Es una alternativa de trabajo para quien la
practica, implica una forma de vida que persigue el desarrollo del ser
humano. Tiende a suprimir el carácter alienando del trabajo en no
reducir trabajo a salario y salario a consumo. Puede establecer, además,
fuertes vínculos con otros actores sociales.
3. Compromiso con la comunidad
Las organizaciones de la economía social
y solidaria contribuyen a la mejora de la sociedad, creando ocupación,
prestando servicios, vinculándose al territorio, apoyando a causas
sociales, financiando iniciativas de solidaridad con los países
empobrecidos, y/o colaborando con movimientos sociales transformadores.
Se sustenta sobre unos principios e
indicadores diferentes de los que predominan en el modelo capitalista,
un código ético que se puede resumir en el decálogo siguiente: 1.
Autoayuda y ayuda mutua, 2. Autorresponsabilidad y responsabilidad
social, 3. Democracia, 4. Igualdad, 5. Honestidad, 6. Solidaridad, 7.
Transparencia, 8. Equidad económica, 9. Justicia social, 10. Respeto al
medio ambiente.
Llegados a este punto hay que proponer
la necesidad de identificar el conjunto de la economía social y
solidaria como ámbito inclusivo de la diversidad de realidades que
practican economía cooperativa para configurar un ámbito alter económico
en un contexto de economía plural que las refuerce y las fecunde
mutuamente.
Proponer y reivindicar este ámbito
inclusivo es imprescindible para lograr una demasiada crítica suficiente
que permita desplegar alianzas con los territorios y otros movimientos
sociales; acontecer interlocutor potente para promover y ejecutar
políticas socioeconómicas transformadoras y, también, abrir la
posibilidad de establecer colaboraciones con empresas convencionales que
desplieguen de forma coherente sus compromisos sociales y ambientales.
Igualmente, lograr esta demasiada crítica tiene que contribuir a mejorar
la viabilidad socioempresarial de los proyectos y a ampliar las
posibilidades de desarrollar la intercooperació y de manera prioritaria
la construcción de mercado social.
Construir este ámbito inclusivo pasa,
nos dice Patrick Viveret, por la alquimia positiva de las familias de la
economía social y solidaria: el cooperativismo, otras fórmulas de
economía social, la economía solidaria, las empresas de inserción, el
tercer sector y el movimiento de emprenedoria social.
La historia común del movimiento obrero y
la economía social y solidaria, nos dice Viveret, apoya en un trípode
(REV) con patas inseparables que necesitamos reconstruir: la resistencia
creativa (R), la experimentación anticipativa (E) y la visión
transformadora (T).
La resistencia sin perspectiva y sin experimentación puede acontecer una simple revuelta desesperada y desesperando.
Una visión transformadora sin resistencia y experimentación acontece un simple horizonte irreal sin concreción.
Una experimentación sin resistencia
creativa y visión transformadora acontece solamente una válvula de
escapament o un aval al sistema dominante sin capacidad de
transformarlo.
Se tiene que acumular la exigencia
democrática del cooperativismo y el conjunto de la economía social, la
radicalidad imaginativa de la economía solidaria y la creatividad de la
emprenedoria social. Se tienen que superar los riesgos del reduccionismo
economicista de los primeros, de la tendencia a la marginalidad de los
segundos, el caer solamente en el social business de los terceros y las
lógicas de aparato y las percepciones no inclusivas de todos.
... ¿qué federaciones, ¿qué confederaciones?
... ¿qué redes?
... ¿qué es específico y qué es transversal?
... ¿queremos y nos podemos imaginar una confederación de la economía social y solidaria?
La exigencia, estructural y permanente,
en cuanto a la optimización de los recursos disponibles y a las nuevas
interlocuciones con los poderes públicos oficiales que apunta la nueva
Ley de la economía social son aspectos significativos que se añaden a la
necesidad argumentada de construcción de un ámbito inclusivo que haga
influyente y visible el conjunto de la economía social y solidaria.
El retos nos emplazan a todos y todas a
la construcción de un ámbito inclusivo de economía cooperativa. Se tiene
que abrir el debate.
Jordi Via
Bibliografia
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